Y TÚ ¿AYUDAS A LA NIÑA DE LOS CERILLOS?

A continuación te invito a leer este maravilloso cuento  escrito por Hans Christian Andersen, escritor danés, autor de  diversos relatos para niños como La Sirenita y El Patito Feo.

Este cuento nos invita a reflexionar sobre el desamparo, abandono , violencia y soledad que sufren los niños desde tiempos remotos. Particularmente pienso que  no se limita sólo a los niños, se aplica a las personas menos favorecidas en el mundo. Es un relato para leer en familia y reflexionar. Muchas personas son menos afortunadas que nosotros, muchas personas se hunden en la tristeza sobretodo en estas fechas por la falta de medios o pérdidas familiares. Seamos empáticos ante aquél que requiera de nuestra ayuda. Recordemos que muchas veces la sola presencia sostiene.

Deseo tengas hermosas fiestas llenas de reflexión y amor. 

LA NIÑA DE LOS CERILLOS

Era la última noche del año y mientras todas las familias se preparaban para sentarse a la mesa rodeados de ricos manjares, en la calle estaba descalza ella: la joven vendedora de cerillos. La pobre llevaba el día entero en la calle, sus pequeños huesos estaban entumecidos de frío por culpa de la nieve y lo peor de todo es que no había conseguido ni una sola moneda.
– ¡Cerillos, cerillos! ¿No quiere una cajita de cerillos señora?
Pero la mayoría pasaban por su lado sin tan siquiera mirarla.
Cansada, se sentó en un rincón de la calle para guarecerse del frío. Tenía las manos enrojecidas y casi no podía ni moverlas. Entonces recordó que tenía el delantal lleno de cerillos y pensó que tal vez podía encender uno para tratar de calentarse. Lo encendió con cuidado y observó la preciosa llama que surgió delante de sus ojos. De repente apareció en el salón de una casa en el que había una gran estufa que desprendía mucho calor ¡qué bien se estaba allí! pero el cerillo se apagó rápido y la estufa desapareció con ella.
– Probaré con otra, pensó la niña.
En esta ocasión vio delante de ella una gran mesa repleta de comida y recordó los días que llevaba sin probar bocado. Alargó la mano hasta la mesa para tratar de llevarse algo a la boca y…. ¡zas! Se apagó el cerillo. Eran tan bonitas las cosas que veía cada vez que encendía uno, que no se lo pensó dos veces y encendió un tercer cerillo.
– ¡Oooohhh!, exclamó la niña con la boca abierta. Que árbol de Navidad tan grande, y cuantas luces… ¡es precioso! Se acercó a una de ellas para verla bien y de golpe desapareció todo.
Rápidamente buscó un nuevo cerillo y volvió a encenderlo. En esa ocasión apareció ante ella la persona a la que más había querido en el mundo: era su abuela.
– ¡Abuelita! ¡Qué ganas tenía de verte! ¿Qué haces aquí? No te vayas por favor, déjame que me vaya contigo. Te echo de menos… y consciente de que el cerillo que tenía en su pequeña mano estaba a punto de apagarse, la pequeña siguió encendiendo cerillos hasta que agotó todas las que le quedaban, instante en el cual la abuela cogió dulcemente a la niña de la mano y ambas desaparecieron felices. La pequeña dejó de sentir frío y hambre y empezó a sentir una enorme felicidad dentro de sí.
A la mañana siguiente alguien pasó junto al mismo sitio en que la pequeña se había sentado y la encontró allí, rodeada de cerillos apagados, inmóvil, helada por culpa del frío pero con una sonrisa inmensa en su cara.
– ¡Pobrecita!, exclamó al verla
Pero lo que no sabía nadie es que la pequeña se marchó feliz, de la mano de su abuelita, hacia un lugar mejor.

4 comentarios en “Y TÚ ¿AYUDAS A LA NIÑA DE LOS CERILLOS?”

  1. Este cuento nos hace analizar que nunca debemos perder la ilusión en nuestra persona, que siempre va haber una luz en las situaciones difíciles (yo tengo conservo ese libro que me regalaron de niña), que dios los cuide a todos.

  2. Qué bello cuento !! Uno nunca sabe lo que hay detrás de una persona que vemos en la.calle, aunque hay tristeza y dolor por las circunstancias que pasa , siempre hay un gran amor en su corazón !! Gracias por este bello mensaje 🙏

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