EL PERDÓN.

 “Y me dí cuenta que era sólo guardar cosas innecesarias en mi vida y
en ese momento comencé a perdonarme”.

 Eugenia Herrera.

 

De pequeña escuchaba a mi madre decir: “Yo perdono pero núnca olvido”.  Esta frase quedó como introyecto en mí, a tal punto que llegué a emplearla en varias ocasiones. Que errada estaba en pensar que eso era parte del perdón.

 Y es que el perdón es un acto de liberación emocional que implica dejar de sentir resentimiento, enfado o deseo de venganza hacia alguien que te ha causado daño o ha cometido algún error. Realmente es un proceso de aceptación y reconciliación que permite liberar la carga emocional negativa y avanzar hacia tu paz interior. Esto no significa olvidar lo sucedido, sino más bien soltar el resentimiento y darte la oportunidad de reconstruir la relación o seguir adelante sin llevar el peso del rencor. Esto no sólo beneficia a la persona que lo ofrece, sino también a quien lo recibe, ya que puede abrir la puerta a la reconciliación y tener una mejor convivencia.

También implica enfrentar y procesar las emociones. Es importante que te permitas sentir  dolor e ira en su momento, pero también es primordial dejar ir esas emociones cuando se está  listo para hacerlo.

Perdonar no siempre es fácil. A menudo, la persona arraiga dentro de sí ira y dolor, y se resiste a soltar estos sentimientos. En algunos casos, puede ser útil buscar ayuda profesional para aprender a perdonar y sanar.

Considero que antes de perdonar a cualquier otra persona se debe buscar el perdón en sí mismo; como siempre digo, todo parte de tí, para que esto que deseas venga de rebote.

Perdonarse es un proceso emocional en el que la persona acepta y libera los sentimientos de culpa, remordimiento o arrepentimiento que tiene hacia sí mismo por errores o acciones pasadas y esto permite crecer a nivel emocional.

Al perdonar, se  liberan el resentimiento y el rencor, lo que  te permite experimentar una mayor paz interior y bienestar emocional. Algo importante es que este acto amoroso consigo mismo, te libera del rol de víctima y  puedes retomar el control de tus emociones, lo cual te lleva a retomar el control de tu vida. 

Adicional a ésto, el perdón es un acto de amor propio; ya que te liberas el dolor pasado y te permites avanzar y crecer; te ayuda a superar la negatividad y a cultivar una mentalidad positiva y compasiva hacia ti mismo y hacia los demás; teniendo como resultado, un acto de liberación y sanación que  te permite vivir una vida plena y feliz. Es liberarse del pasado y avanzar con ligereza hacia un futuro brillante.

Aquí te muestro algunos pasos para aprender a perdonarte:

  • Acepta que cometiste un error o que hiciste algo que te hizo daño a ti mismo o a otros. No minimices ni niegues tus acciones.
  • Reconoce tu responsabilidad en lo sucedido y asume las consecuencias. Acepta que no puedes cambiar el pasado, pero sí puedes aprender y crecer a partir de ello.
  • Reflexiona sobre lo sucedido y encuentra lecciones o aprendizajes que puedas aplicar en el futuro. El objetivo es crecer y convertirte en una mejor versión de ti mismo.
  • Permítete sentirte mal y permite que las emociones negativas fluyan. Trata de entender y comprender tus acciones desde un punto de vista compasivo hacia ti mismo.
  • Trabaja en reconstruir la confianza para contigo y con los demás. Esto implica establecer metas realistas, cumplir tus compromisos y tomar acciones coherentes con tus valores y principios.
  • Suelta la culpa y el resentimiento hacia ti mismo y busca el perdón. No te castigues ni te juzgues constantemente por tus errores. Recuerda que todos cometen errores y merecen una oportunidad para crecer y cambiar.

En definitiva, el perdón es un acto de liberación y sanación que te permite crecer y evolucionar.

Namasté.

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