FELIZ DIA POR SER MADRE, FELIZ DÍA POR SER HIJO
“Y salí de ese lugar obscuro y confortable donde me encontraba.
Y me dí cuenta que para sentirme bien, tenía que respirar por mí misma.
Entonces descubrí que había nacido”
-Eugenia Herrera-
De pequeña en el colegio de monjas donde estudié, dos semanas antes del día de las madres, nos pedían material para realizar alguna manualidad a nuestras mamitas. Yo me emocionaba porque para mí era lo mas hermoso que realizaba. Al tener el obsequio en mis manos para dárselo a mi madre, la emoción me embargaba porque era algo hecho por mí. No se trataba de cuan bonito era, no se trataba de cuanto había costado, se trataba de que en él yo ponía mi esfuerzo y amor para realizarlo.
Y es que siempre platicamos de lo que es ser madre, de lo que se sufre o se goza con este hecho, de lo que costó salir adelante con los hijos, de lo que nos esforzamos por tener un hijo; platicamos de lo doloroso o fácil que fue parirlos. Pero núnca se platica de lo que es ser hijo.
Antes de que fuéramos madres y padres, fuimos hijos. Fuimos esa semilla que fué sembrada en el vientre de nuestras madres.
Fuimos la semilla engendrada de alguna forma en ellas, nuestras madres; de muy pequeños fuimos llevados de la mano por esa persona que nos dió el ser; esa guía se extendió a través de nuestra niñez, adolescencia y primeras etapas de la adultez.
A nuestras madres nadie les dió un manual de crianza, pero a nosotros como hijos tampoco nos lo dieron.
Siempre he dicho que cuando ellas se graduaron de madres, nosotros nos graduamos de hijos.
Nadie te enseña a ser hijo y menos el hijo perfecto. En el proceso, ambas partes vamos aprendiendo.
Los supuestos errores que tiene una madre en la crianza de sus hijos, son los mismos supuestos errores que tenemos como hijos y que vamos o tenemos como padres.
Somos maestros de vida los unos de las otros. Somos los introyectos que desde vientre se colaron en nosotros y que nos hacen repetir patrones o tener creencias tan marcadas en nuestras vidas y que en algunos casos, hemos repetido como padres también.

Nadie nos dijo que era lo bueno o lo no tan bueno que podíamos hacer como hijos, sólo estuvo ella para guiarnos con su nula o poca experiencia y siempre desde su punto de vista, porque eso fué lo que ella aprendió de su madre y lo que la vida le enseñó.
Entonces en ese proceso a algunos hijos se nos hace fácil culpar a nuestra madre por nuestros errores o desaciertos, cuando en realidad somos nosotros como hijos los que debemos cambiar todo aquello que nos enseñaron y que no aporta nada en nuestras vidas. Porque déjame decirte, que de una u otra forma en algún momento de tu vida como padre, tú también has tenido momentos que tus hijos llamaran errores.
En esta relación no hay culpables, no hay inocentes, pues estamos aprendiendo todos.
Me abrazo como madre y me celebro, pero también me abrazo como hija, porque soy ambas en un mismo cuerpo.
¡Felicidades por ser madres, pero también por ser hijas!
Sat Nam. Namasté

Gracias q bellísima elección hoy un día más de mi vida he aprendido algo nuevo y bello !!! Namasté
Namasté!
Hermoso!! Gracias!!
Un gusto!