LA ENERGÍA MATERNA. ENERGÍA DE ANCESTRAS.
Hoy honro a las mujeres de mi clan. Finalmente todas hemos sido Hijas, Madres y somos o seremos Abuelas.
Eugenia Herrera.
De pequeña me encantaba ver a mi madre, abuela, tías y hermanas mayores juntas. Disfrutaba el poder celebrar cualquier acontecimiento importante, pues todo se llenaba de algarabía. Había una mezcla de todo: desde regaños hasta risas, pasando por lágrimas y recuerdos de mujeres que ya no se encontraban en este plano de existencia; y todo esto era guiado de forma magistral por mi madre; quien fungía como directora de orquesta desde un sillón del salón de estar de nuestro hogar.
Y es que a nivel espiritual los padres encarnan la esencia divina. El Padre representando la Sabiduría y la Madre el Amor; y es en la mujer que representa la maternidad, que se teje un linaje sagrado en forma de triada que va más allá del espacio y el tiempo: Abuela, Madre, Hija.
En estas tres generaciones son personificadas las conciencia y sabiduría femenina. Es el danzar de la vida, es avanzar, recordando memorias ancestrales en cada una de nosotras.
Todas las mujeres somos hijas de la luna, por lo tanto nuestra ciclicidad está regida por este satélite. No en vano a nivel físico y emocional pasamos por diferentes etapas en nuestra vida.
Pero nuestro linaje no queda aquí, pues, todas guardamos memorias de nuestras ancestras; el honrarlas a ellas también, representa el honrar a esta triada antes mencionada; porque finalmente todas hemos sido hijas, madre y somos o seremos abuelas.
Cuando eres hija es un nuevo comienzo en el ciclo, te conviertes en el recordatorio de nuevas promesas, renacimientos y el poder reinventarse, tomando y asumiendo riesgos del renacer; el volver a empezar.
Cuando eres madre, te conviertes en una fuerza indomable llena de amor y sabiduría. Tu conexión con tus hijos trasciende lo terrenal, alcanzando un nivel más profundo y espiritual. Tienes la capacidad de sacrificio y comprensión, y tu intuición se vuelve tu guía más confiable. Abrazas la maternidad como un regalo sagrado, donde cada momento se convierte en una oportunidad para crecer y aprender juntos. Tu alma se expande y se llena de luz, iluminando el camino de tus hijos con amor incondicional y protección eterna.
Cuando eres o te conviertes en abuela personificas la culminación, la experiencia y el conocimiento adquirido a través del tiempo. Eres o serás la conexión con el pasado y la sabiduría que proviene de todo aquello que te ha servido para evolucionar, lo cual trasciende las fronteras del tiempo. Enseñas la importancia de honrar las raíces y aprender de las generaciones y experiencias que nos precedieron.
Sin duda el ser madre va mucho más allá de tener hijos, es experimentar y ser consciente de cada una de las etapas que has tenido que recorrer y recorrerás a lo largo de tu vida. Es vivenciar y honrar en ti a todas tus ancestras; experimentando cada etapa de tu existencia; rompiendo patrones o lealtades inconscientes, marcando pauta para todas tus generaciones venideras.
Namasté.
