LA HERIDA DEL PADRE AUSENTE.

Yo era Pequeña y disfrutaba que me sentara en sus piernas.
Entristecí  el día que ya no estaba. Realmente lo extrañaba.

Eugenia Herrera.

Muy pocos son los recuerdos que tengo de la separación de mis padres. Mi madre nos envió a mi hermano y a mí a casa de mi abuela Nonna. A nuestro regreso, ya él no estaba en casa; de hecho, ya vivíamos en otro lugar junto con mi madre y mis hermanos. No se nos permitía hablar de él, sólo los fines de semana que nos llevaban a verlo. Realmente carecí de su presencia cuando estaba pequeña.

Y es que todas las mujeres necesitamos un padre, su ausencia deja heridas a nivel emocional y energéticamente hablando. Cuando un padre está ausente generalmente se desarrolla temor a la pareja y muchas veces ese temor se disfraza de agresividad; es decir, te agredo para no sentirme herida ni abandonada, te agredo de alguna forma para que no me dejes. También puede invertirse el patrón; permito que me agredas porque no quiero que te vayas de mi lado, permito que me agredas porque no quiero sentirme sola. Realmente detrás del abandono paterno, hay una niña herida que clama ser protegida.

El padre es el que nos aporta seguridad, confianza, poder personal, fuerza, sustento; nos ayuda con el establecimiento de límites. La relación con tu padre determina en gran medida como es la relación con tus parejas.

Energéticamente hablando, puedo decirte que de la forma en que se percibe al padre es la forma en que esta persona se muestra ante el mundo. Si el padre es excluido, el individuo no podrá mostrarse al mundo como realmente es.

Como esta figura en la familia representa dirección, arraigo y sustento; su ausencia hace que los hijos carezcan de una dirección clara en sus metas y proyectos, llenándolos de inseguridades posteriormente en la etapa adulta.

Para sanar emocionalmente esta carencia, es importante convivir con esta perdida, el aceptar que un padre se fué por la razón que fuere hace más fácil el transitar y entender las emociones que se presentan. El perdonar es esencial, pues su ausencia genera rencor y resentimiento hacia la figura paterna. El usar los métodos disponibles o recibir ayuda de índole terapéutica es significativo para poder avanzar.

Algo que se me hace interesante, es que hay que aprender a transformar el sufrimiento en crecimiento. Esto se puede lograr a través de la introspección y voluntad de comprender y sanar; el desarrollar nuevas habilidades emocionales como la compasión,  comprensión, y respeto hacia ti misma, sin duda alguna, aporta un gran avance en la sanación.

Finalmente, el darse cuenta de que únicamente la persona que presenta este tipo de herida emocional tiene la llave para abrir la puerta a la sanación del trauma de padre ausente, es quien puede empezar tomando la no tan fácil decisión  de sanar ésta pérdida.

Recuerda que eres una mujer valiosa, merecedora y digna de ser amada.

Namasté.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido por derechos de autor !!