LA SEXUALIDAD SAGRADA FEMENINA

“Y las aguas emergieron como manantial al

sentir el placer milenario, ese placer que

sólo unas pocas mujeres nos atrevemos a sentir.

Y con ello comprendí que mi sexualidad es un acto sagrado”

Eugenia Herrera

Hoy he decidido darte un regalo a tí hermosa mujer, quiero hablarte de la sexualidad femenina. Ésta siempre ha sido algo secreto y poco hablado, lleno de tabúes, lleno de hermetismo. Nuestras madres núnca nos explicaron que era el placer sexual, y la gran mayoría de nosotras tampoco lo hemos explicado a nuestras hijas porque finalmente es lo que nos enseñaron. El sexo se vive en silencio, entre paredes, con gritos ahogados, con susurros callados. Este tema si se quiere, se ha convertido en un tema que sonroja y llena de vergüenza. Es algo que tiene muchas sombras y pocas luces.

Mientras que al sexo masculino se les vende la idea de que el placer sexual es algo explosivo y vital para ellos, a nosotras desde un inicio se nos dice que es algo doloroso e incomodo a nivel físico, eso sin mencionar que se nos infunde temor y angustia. El sentir placer sexual es casi vergonzoso y si metemos religiones pudiera transformarse en pecado y lleno de culpas.

El sanar tu sexualidad no se limita a ti misma, también es sanar esas memorias ancestrales de madres y abuelas que fueron amordazadas por sentir placer y no poder manifestarlo. La importancia de sanar el nuestro linaje femenino es fundamental, pues es darle un giro a tu historia familiar.

El fluir, sentir, vibrar, gozar y amar es realmente la verdadera fuerza de la naturaleza sexual femenina; es crear a través del placer sexual y convertirnos en observadoras de todo lo que sucede en nuestro organismo, entregándonos y reencontrándonos con nuestra verdadera naturaleza. Es reconectar con nuestro poder, es sanar de una manera energética.

Los tántricos y taoístas, expresan que el Yoni (palabra sánscrita que significa aparato genital femenino) es el asiento de la vida, un templo sagrado de amor, placer y éxtasis divino. Entre sus afirmaciones refieren que el cuerpo femenino, cuando es estimulado desde el amor y la adoración, es capaz de producir ciertos fluidos medicinales que elevaban la consciencia del hombre y le acercan a Dios. Y es que en la filosofía taoísta desde hace más de dos mil años se tiene la conciencia de que la sexualidad es una parte integral del ser humano. El “Tao del amor” constituye uno de los ocho pilares del conocimiento y la práctica de la sexualidad que parte del concepto de que la mejor medicina que existe es el amor. En su práctica se busca el equilibrio del yin y el yang, aprendiendo a controlar la energía más poderosa que tiene el ser humano, que es la sexual.

Símbolo Yoni
Símbolo Yoni

Cuando se despierta con amor y conciencia el poder sexual femenino se crea una alquimia de energía, erotismo y sexualidad, pues la mujer se reconoce y reconoce que el placer es responsabilidad de ella, empleando sus recursos para poder compartir una vida íntima sana llena de plenitud y éxtasis.

En el momento que como mujeres aprendemos a conectar nuestra intuición, con nuestro poder manifestador y creador de forma natural, entonces nos convertimos en alquimistas de nuestro placer y goce sexual, en ese instante estamos honrando nuestra sexualidad. El amar a nuestro cuerpo y lo que en él se produce, es el goce y disfrute más profundo y maravilloso que como seres podemos tener.

Sat Nam. Namasté.

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