«Y me llené de luz al descubrir que tenía memoria
Y me llené de luz al descubrir que tenía un centro de placer
Y me llené de luz al conocerte,
pues en mi vida había visto algo tan hermoso como tú»
-Eugenia Herrera-
Hoy quiero platicarte de un órgano que es considerado tabú, lleno de vergüenza, pudor, lagrimas, discriminación y en algunos casos catalogado sólo como símbolo de la fertilidad; esta parte de nuestro cuerpo realmente está llena de amor, luz, vida, creatividad, energía, productividad y sabiduría. Me refiero al útero.
Fisiológicamente hablando, éste es un órgano muscular hueco el cual se encuentra en la pelvis femenina, entre la vejiga y el recto, está compuesto por los ovarios, lugar donde se producen los óvulos, los cuales bajan por las trompas de Falopio; si este pequeño óvulo es fertilizado o fecundado se aloja o implanta en las paredes del útero, allí este se encarga de la alimentación del bebé gestado y al momento del parto se encarga de su expulsión.
Además de esta importante función, tiene la capacidad de tener cambios anatómicos y hormonales durante las diferentes etapas del ciclo menstrual y con la llegada de la plenipausia.
Como todo órgano cumple una función importante en el cuerpo humano. Pero no todo se limita a este proceso fisiológico propio de nosotras las mujeres.
Energéticamente hablando, este cuenco del saber guarda memorias, pues cuando tu abuela estaba embarazada de tu madre en ella se estaba produciendo algo llamado gametogénesis, parte de este proceso es la producción de ovocitos, ésta es la célula germinal femenina, la cual posteriormente se convierte en óvulos. Esto sucede en las primeras etapas del embarazo de tu abuela.
Y la verdad es que tú estabas en tu madre cuando ella estaba en el vientre de tu abuela, tu abuela tenía a tu madre en su vientre cuando ella estaba en el vientre de tu tátara abuela, tu tátara abuela tenía a tu abuela en su vientre cuando ella estaba en dentro de tu tátara tátara abuela y así sucesivamente. En otras palabras, tenemos memoria energética de nuestras ancestras que viven inconscientemente en nosotras.
El útero es nuestro gran receptor, en él se albergan nuestras memorias, tiene un gran potencial energético, es donde nace la vida, pero también donde nace el placer. Este hermoso cuenco capta todas nuestras emociones. Pero no sólo de las ancestras recibimos memorias, también guardamos las memorias de nuestros compañeros de vida, sin importar cuánto tiempo haya pasado, ellas se alojan allí; si la relación fué placentera o traumática todo está guardado, si tuvimos contacto sexual o no, también se guardan, pues se produce la impregnación de energética.
Y es que cuando nuestro cuerpo recibe fluidos de otra persona, en nuestra parte energética queda impresa esta huella.
Sin embargo, este pequeño pero poderoso órgano tiene conexiones energéticas con dos sitios muy importantes en nuestro cuerpo, uno es el corazón donde florecen las emociones, donde nace el amor y se expande por todo nuestro cuerpo, el otro, nuestra laringe, donde cada emoción se transforma para salir en palabras. De nuestro caldero, sale la fuerza y la creatividad; es allí donde se gestan las ideas, proyectos, emociones; este hogar o nido mágico alberga toda la sabiduría, el poder, las aspiraciones, propósitos y metas de nosotras como mujeres. También desde aquí tenemos conexión con nuestra Gran Madre, Gaia, Pachamama, La Madre Tierra.
Como vemos es mucho más que un simple órgano femenino, pues en nuestro aparato reproductor y en específico el útero, están alojados todos nuestros sueños, pero también las frustraciones.
En biodescodificación se considera que cuando aparecen diversos padecimientos o desarmonías en esta parte de nuestro cuerpo, debemos analizar nuestro entorno cercano y directo en este caso nuestro hogar, pues es eso lo que es el útero, un hogar. Partiendo de esto, entonces consideraríamos las emociones, si están cubiertas nuestras expectativas, la sexualidad frustrada o reproducción planeada, también es importante analizar la situación en casa.
Yo considero que la mejor forma de conocerte es escuchándote, tu cuerpo siempre puede hablarte a través de signos y síntomas, en este caso tu útero también lo hace. También el ser consciente de lo que pensamos y decimos es muy importante ya que tenemos una conexión directa que hay entre el cuello del útero y la laringe, lo que sentimos y cómo lo sentimos tiene una gran relevancia, cada emoción pasa por nuestro corazón e impregna nuestro cuerpo.
Para finalizar nosotras las mujeres, independientemente de si somos madres o no, tenemos el poder de construir, de dar vida, sin importar en qué etapa de nuestra feminidad nos encontremos, podemos hacerlo alineándonos con esa gran energía amorosa y creadora que poseemos. Al ser conscientes de este maravilloso tesoro que sólo nosotras tenemos, seremos capaces de transformar nuestra realidad, entonces y sólo entonces podremos decir que bajamos el Cielo a la Tierra.
Namasté.
Escucha aquí este artículo en audio:

Woooooo sorprendente toda esa información memorias de tus acentros, sorprendente todos los lazos energéticos que poseemos . Increíble
Y es maravilloso todo lo que se gesta en nuestro útero.
Hermoso, tenemos un gran poder en nuestro cuerpo. La energía femenina construye y cobija cada uno de nuestros proyectos. Gracias por compartir tan valiosa información.
Así es, todo lo que queremos lograr podemos hacerlo con sólo sanar nuestro útero. Nuestro poder radica en él
Es fascinante y disfruto mucho leer estas enseñanzas, cada vez entiendo más el porque de tanto y te reconozco y honro
Todas somos una mi querida Martha. Me reflejo en tí.
Simplemente es maravillosa la conexión que tenemos con nuestras ancestras, sin embargo y ya una vez conscientes de nuestra vida, situaciones, entorno y emoción, tenemos la oportunidad de sanar nuestra mente, alma y cuerpo.
Mil gracias mi bella Eugenia por compartir, te envío un gran abrazo.
Así es. La conexión es innegable, a veces inconscientemente actuamos como alguna de ellas y no sabemos porqué y la razón es porque tenemos parte de sus memorias en nosotras. Te abrazo desde el corazón!