SANA TUS HERIDAS EMOCIONALES, LLAMA A TÚ NIÑO INTERIOR

Mi madre decía: Nadie conoce las goteras de casa ajena sino el que vive en ella. Hoy yá no está y me pregunto: ¿Alguien sabrá de las goteras que tiene mi casa?

Eugenia Herrera

Mi madre trascendió en el mes de Diciembre de 2020, de ella me queda grabado su aroma, su sonrisa, su manera peculiar de ver las cosas, su sapiencia, su forma de decir las cosas con refranes. A lo mejor para todos la pérdida de un ser amado es dolorosa, porque a pesar de que las etapas del duelo están clasificadas y llevan un orden según los libros y conocedores del tema, no siempre se viven de acuerdo a ese orden, lo cual hace en este caso, que rememore algunas de mis heridas emocionales y se mezclen con esta pérdida en mi vida. Lo maravilloso de todo esto es que estoy sanando mis heridas y terminando de cerrar las que volvieron a mi mente a través de mi niña interior.

Y es que las experiencias dolorosas que desarrollamos a lo largo de nuestra vida conforman nuestras heridas emocionales. Estas heridas pueden tener muchos nombres y pueden ser de diferente índole. También se pueden manifestar de diferente forma en cada uno de nosotros como actitudes neuróticas, incomprensibles, dañinas y autodestructivas. En otros casos las heridas se presentan en forma de victimización. Conscientemente no comprendemos lo que nos sucede.

Muchas veces pensamos que hemos superado u olvidado todo aquello que nos hizo daño en el pasado, sin embargo, el dolor ligado a nuestro pasado influye, condiciona y perturba nuestro presente; basta con que tenga lugar un suceso o acción para que esta herida vuelva a reabrirse y volvamos a sentir esos sentimientos que perturbaron en algún momento nuestra vida.

De manera holísticamente terapéutica, puedo decirte como dijo John Elliot Bradshaw, quien fuera escritor y orador motivacional; al experimentar los efectos dañinos de una infancia dolorosa, llevamos dentro de nosotros un niño herido que clama por atención y sanación. Y es que somos como una cebolla que hay que descubrir capa por capa.

Usualmente, ese niño interior sufre el no haber superado las consecuencias de una pseudo deficiente actuación del padre o la madre, o la falta de herramientas de su entorno para contener situaciones difíciles de ver y manejar debido a la falta de experiencia o madurez, pues son heridas que en la infancia se guardan en el inconsciente, para posteriormente exteriorizar y recordarnos que están allí. También el hecho de reprimir sentimientos ligados a diversos episodios en la infancia como lo son la fantasía del desamor o abandono, puede hacer que posteriormente se intente llenar con actitudes inadecuadas, repetición de conductas, manipulación hacia los demás, adicciones y autodestrucción (depresión, aislamiento, autosabotaje, etc), o en su defecto reacciones con respuestas agresivas y hostiles hacia todo y hacia todos.

Nuestro niño interior representa nuestra parte más vital y espontánea. Sus dolores son los nuestros y su desamparo, nuestra desesperación. Sanarlo es sanar nuestro pasado y, por lo tanto, “sanar” nuestra existencia presente y futura.

¿Cómo hacer contacto con nuestro niño interior?

Volviendo hacia atrás y permitiéndonos sentir todas aquellas emociones que hemos bloqueado, pues no son los traumas del pasado lo que nos enferma emocionalmente, es la incapacidad que tenemos para expresarnos con respecto a aquello que nos duele o que no toleramos.

También es importante dejar salir ese hermoso ser que somos, pues nuestro niño interior vive dentro de nosotros, somos nosotros con traumas, sentimientos y emociones; preguntarle que requiere para ayudarlo a expresarse, para que se sienta validado, para que confíe en sus emociones y en sí mismo. De esa forma, empezaremos a confiar en nosotros mismos.

Nosotros como adultos debemos aprender a reconocer el aspecto infantil y herido del niño que nos habita y aceptarlo tal como es, sin juzgar, sin reprimir; el hecho de reconocerlo y brindarle su lugar hace que empecemos a sanar.

Algo importante es tratar a este niño interior con amor incondicional, mostrar ante él una actitud permisiva que le haga sentirse libre para expresar sinceramente sus sentimientos; respetando la forma en que enfrente sus problemas, sosteniendo el rumbo que este pequeño pueda tomar para la resolución de los mismos. Recordemos que es un niño y para él la toma de decisiones es un desafío.

Dedicarle tiempo y atención para que se torne creativo. Cuando las personas se sienten validadas en su dolor, pueden expresarlo y atravesarlo; aparece entonces la alegría, la sensibilidad y la entrega.

Finalmente, cuando todo lo antes mencionado sucede, descubrimos con sorpresa que podemos establecer un contacto íntimo con los demás, porque, lo reconozcamos o no, la vulnerabilidad y entrega del niño interior es lo que facilita la intimidad, entonces en ese momento podemos decir que podemos establecer un hermoso y maravilloso encuentro entre almas.

Sat Nam. Namasté.

16 comentarios en “SANA TUS HERIDAS EMOCIONALES, LLAMA A TÚ NIÑO INTERIOR”

  1. Un fortisimo abrazo, hermana y amiga! Muy interesante este tema, que de una manera u otra nos incluye a todos, abordandonos de una manera muy particular a cada quien e involucrandonos desde lo general a lo particular. Gracias

    1. Hermosa y acertada reflexión herma té felicito espero al igual que tu,nosotros tus hermanos sepamos canalizar nuestros sentimientos y sanar té amo herma dios té bendiga 😘 😘

  2. Maria Claudia Ortega segundo

    Gracias por compartir, y un fuerte abrazo a la distancia es hermosa tu mamá, honrar desde hacer lo mejor de nuestra vida para nuestro más alto bien!!!

  3. Que bella era tu mami y aun lo es en su nueva forma y te acompañará siempre, gracias por abrir tu corazón. Abrazos y bendiciones hermana de Luz. ❤️

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido por derechos de autor !!