YO MUJER MEDICINA

“Cuando empecé a descubrir que yo tenía raíces

y que podía conectarme con Mi Madre, la Gran Madre,

empecé a sentir amor por todas nosotras. Porque todas somos hijas de Gaia.

Todas Somos Una”

 

                                   Eugenia Herrera

De pequeña solía jugar con la tierra, me encantaba el olor de las plantas y hojas que recolectaba para hacer de comer a mis muñecas. Siempre hablaba sola pero en medio de esta soledad, recuerdo que sentía la presencia de grandes amigos que me visitaban al momento. Los escuchaba y veía, también percibía que podía hacer fórmulas mágicas, que sanaban y que yo era la gran curandera y sanadora de los males fantásticos que una niña de seis años podía imagina. Ahora de adulta, me reencuentro con ese poder ancestral heredado de mis madres antepasadas, recordando mi linaje como mujer medicina.

Y es que todas somos mujeres medicina, porque en cada una de nosotras está llena de energía; esa energía maravillosa que nos hace con sólo un abrazo transmitir amor. Estamos llenas de secretos, descubriendo en nosotras mismas el poder del perdón. Somos sabias, visionarias, mujeres llenas del libertad, viviendo con intensidad, pero sobre todo, comprometidas con lo que hacemos, con lo que somos y con lo que damos.

Todas como mujeres, tenemos dentro del alma una guerrera que palpita, que dá luz, que brinda esperanzas. Esa guerrera interior es la que ha curado nuestras heridas; esas heridas producidas por traiciones, desengaños y rechazos. Somos una entidad llena de historias, de sabiduría adquirida con el tiempo y, a su vez, heredada de nuestro linaje.

Porque esta mujer sanadora despierta tarde o temprano desde el interior de nosotras, para ver las cosas con mayor trascendencia, equilibrio, intuición y sabiduría. Y es que como mujeres medicina sanamos con cada una de nuestras manifestaciones, porque cada manifestación de nosotras es una medicina para alguien, es inspiración, es entrega, es abundancia, y es sabiduría.

Cuando descubrimos que somos nuestro propio canal de curación, aprendemos que cuando nos tratamos con afecto, priorizamos y entendemos que todo lo conseguido, e incluso lo perdido, es una maravillosa enseñanza, pues, aprendemos a ser mucho más fuertes.

Todas como mujeres medicina sabemos que no esperamos nada de nadie porque esperamos todo de nosotras mismas, ya que en nuestro poder está el sabernos valientes, dignas y capaces.

Pero el verdadero poder que poseemos; es el entender la vida desde la perspectiva del amor y el respeto. Podremos dar todo por los demás, pero núnca nos olvidaremos de nosotras mismas.

Tenemos armas poderosas que están a nuestro favor como la experiencia, el temple y la resiliencia que hemos heredado de nuestras madres, abuelas, y antepasadas; esas mujeres que lucharon cada día haciendo de sus tristezas sus mayores fortalezas. Por último, no debemos  desestimar el hecho de que la mayoría de las decisiones que tomamos atienden a la voz de nuestra intuición y corazonadas, porque todas de una manera u otra, sabemos que es donde se halla el sustrato de nuestra experiencia; porque allí es donde se aloja verdaderamente nuestra sabiduría y su poder.

Namasté.

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